El simbolismo del mes en la tradición cristiana
Un mes lleno de vida y belleza
Mayo, en el hemisferio norte, coincide con la primavera, el florecimiento de la naturaleza y el renacer de la vida. La Iglesia, en su pedagogía simbólica, ha visto en este mes una imagen perfecta de María: pura, fecunda, llena de gracia y fuente de vida espiritual.
La poesía religiosa y la tradición popular
Durante el siglo XIII y especialmente en los siglos XVI al XVIII, en Europa se popularizaron las “Flores a María”, himnos y poemas dedicados a la Virgen. De hecho, se empezó a asociar cada día de mayo con una flor y una virtud mariana, creando así una verdadera liturgia popular que aún hoy se vive en muchas parroquias y colegios.
La consolidación del mes mariano
El impulso de los jesuitas
Fueron los jesuitas en el siglo XVII quienes sistematizaron por primera vez la práctica de dedicar todo mayo a María. En los colegios jesuitas se organizaban actos piadosos diarios en su honor: se rezaba el Rosario, se cantaban himnos y se hacían ofrendas florales.
La aprobación de los Papas
Con el tiempo, esta devoción fue acogida y recomendada por numerosos Papas. Pío VII, Pío IX y León XIII fueron grandes impulsores del mes mariano, promoviendo indulgencias y animando a los fieles a consagrarse a la Virgen.